dijous, 27 de febrer del 2014

PROXEMIA

EDICIÓN PERSONAL DEL CONCEPTO

La proxemia es un concepto que influye de manera determinante en la forma de comunicarnos cara a cara. Esta noción estudia la distancia que separa a dos personas cuando están interactuando, es decir, la organización del espacio en la comunicación. Este concepto mide las relaciones de proximidad o de alejamiento entre las personas y los objetos durante la interacción, las posturas adoptadas y la existencia o ausencia de contacto físico. Asimismo, pretende estudiar el significado que se desprende de dichos comportamientos. ¿Por qué será tan importante medir este espacio que nos separa?

Esta competencia de proximidad o lejanía nos permite crear un marco de interacción acorde a la comunicación. En ocasiones, las coordenadas espacio temporales que expresan determinados significados, obedecen a un complejo sistema de normas sociales que pueden observarse en relación con el sexo, la edad y la procedencia social y cultural de las personas. A veces, la distribución del espacio está establecida de antemano, por ejemplo, en la sala de un juicio o en una ceremonia religiosa.

Otro punto muy importante es la necesidad de conocer e interpretar los límites del espacio personal. Lo que tú consideras un espacio adecuado, puede que otra persona lo considere totalmente inaceptable. Es decir, el conocer los “límites” a los que podemos llegar al acercarnos, nos permitirá ser más asertivos a la hora de comunicarnos.  En algunas situaciones, cuidando de no invadir el espacio de una persona alterada, o acercándonos un poco más a alguien que necesite nuestro apoyo.

La distancia entre dos personas puede revelarnos la afinidad que tienen entre sí. Un ejemplo clásico es en el entorno laboral. ¿Cuántas veces nos ha pasado que hemos “sospechado” que existía una relación a escondidas entre dos compañeros en la oficina, sin saber exactamente por qué? ¿Podríamos decir que es debido a  la estrecha distancia que ponen entre sí?

Resulta curioso cómo nos colocamos cuando estamos en una cola, en una sala de espera o en un autobús; ocupando el espacio y relacionándonos de forma diferente.

Os propongo hacer un sencillo ejercicio: fijarnos en los márgenes en los que interactúan las personas, es decir, trata de medir mentalmente la distancia que separa a las personas que ves, cuando estén hablando o se encuentren cerca. Después de darle un significado al espacio que les separa o que les une, ¿qué piensas?
Dentro del estudio de la comunicación en las sociedades humanas podemos hablar de una clasificación establecida por Edward T. Hall de los tipos de distancia. Hall identificó varios tipos de espacio, entre ellos el denominado espacio personal o informal. Este espacio no es otro que el creado por los participantes de una interacción y que varía en función del tipo de encuentro, la relación entre los interlocutores, sus personalidades y otros factores. Diseñó un modelo en el que clasifica el espacio personal en cuatro categorías. Es importante recordar que estos estimados varían radicalmente entre sociedades y culturas. 
1.   Espacio íntimo o distancia íntima, que va desde el contacto físico hasta aproximadamente 45 cm. Esta distancia podría suponer varias cosas: contacto físico en situaciones comunicativas de máxima intimidad (por ejemplo, durante el mantenimiento de relaciones afectivas) o lo que se corresponde con una distancia menos íntima pero inserta un marco de privacidad. La reservamos para personas de nuestra (íntima) confianza.
2.   Espacio casual o distancia personal, que se extiende desde 45 cm a 120 cm. Es la distancia habitual en las relaciones interpersonales y permite el contacto físico con la otra persona. La reservamos para hablar con nuestros conocidos.
3.    Espacio o distancia social-consultiva, que abarca desde los 120 cm hasta los 364 cm y aparece en situaciones donde se intercambian cuestiones no personales.
4.  Espacio público, que va desde esta última hasta el límite de lo visible o lo audible. Generalmente se aplica para grupos de personas. A esta distancia los participantes tienen que amplificar recursos como la voz para posibilitar la comunicación. Por ejemplo, durante una conferencia.



















La proxemia, como cualquier otra habilidad, bien entrenada puede constituir una herramienta muy potente que mejore nuestra relación con los demás.


Fuentes bibliográficas consultadas
-      -  Diccionario de términos clave. Centro Virtual Cervantes
-      -  Importancia de la proxemia en el lenguaje corporal.  http://lenguajecorporal.org  
-      -  http://www.slideshare.net/rebecaseoane/proxemia





dilluns, 17 de febrer del 2014

EL MUNDO DE LA EXPRESIÓN CORPORAL

Es mi primera vez, ponerme a pensar en mis experiencias dentro del mundo de la expresión corporal. No he encontrado demasiadas durante 21 años de vida, es algo curioso y a la vez triste, sobre todo después de haber experimentado las primeras sesiones de esta asignatura en la universidad, ya que es ahora cuando puedo empezar a apreciar  y asimilar verdaderamente algunos conceptos sobre el cuerpo, el movimiento y la comunicación.

Los seres humanos tenemos un gran instrumento de expresión y comunicación, nuestro cuerpo, es decir, el lenguaje corporal. El problema es que todavía no nos hemos dado cuenta y no damos la importancia que realmente tiene. El movimiento, los gestos, la postura, las manos, la mirada, el silencio... es la forma de expresarnos más sincera, universal y verdadera. El lenguaje no verbal que producimos es una forma de transmitir nuestros sentimientos, actitudes y sensaciones, con el que desarrollamos la imaginación, la espontaneidad, la sensibilidad, la creatividad, la confianza, la improvisación y el control corporal. Por todo ello, dotar a los niños de la percepción de su propio cuerpo y el movimiento es una tarea muy importante. Darles la oportunidad de conocerse, descubrir, confiar, experimentar y manifestarse a través del cuerpo, permitiendo al niño desarrollar todas sus capacidades.

Si hablamos sobre diferentes tipos de expresión y comunicación, en mi vida relacionaría y destacaría el deporte, la música y la pintura. No he tenido la oportunidad de adentrarme en la danza ni el teatro, pero sí que he trabajado musicales y pequeñas obras en mi etapa escolar. Fueron buenas experiencias pero no las recuerdo como algo significativo en mi educación expresiva y comunicativa. 

Considero la música como una de las mejores formas de expresarse y manifestarse. Escuchar, sentir y crear música con sentimiento, para comunicarnos y transmitir todo tipo de sensaciones y pensamientos. La música es arte, y es una forma de expresión que pisa fuerte. Dentro de mi vida no he llegado a considerar la música lo más importante, pero desde pequeña hasta hoy no dejo de seguir aprendiendo con ella, cogiendo la guitarra para tocar y disfrutar con mis amigos, tocando el piano, interiorizando cada nota o cada letra, sintiéndome identificada.

Por otro lado, el deporte creo que es una forma de expresión en la que reflejas tu estado de ánimo. El fútbol es una gran parte de mi vida, llevo jugando en un equipo desde 2º de Primaria. Gracias a ello he conocido a mucha gente, he aprendido mucho, y he experimentado muchas sensaciones. He llorado de tristeza al ver que un sueño no se cumplía, y he llorado de alegría cuando el trabajo y el esfuerzo daban su recompensa. Actos como celebrar un gol, compartirlo con el equipo y con la afición, brindar el tanto o la victoria a tu familia, respetar al contrario, mirar a tu alrededor y sentirte bien, saber observar y apreciar cada jugada, comunicarte con tu compañera dentro del campo, es decir, una serie de comportamientos expresivos para llevar a cabo la práctica de este deporte. Tus gestos, tu movimiento, tu postura, tu imaginación y capacidad de reacción, tomar decisiones, valorar tu trabajo y asimilar tus errores. Creo que practicando deporte puedo exteriorizar y manifestar alegría, entusiasmo, coraje, rabia, respeto, etcétera. todo ello mediante gestos y actitudes.

Por último, la pintura es una forma de expresarme que considero más íntima. Coger una hoja, empezar a dibujar y intentar reflejar aquello que se te pasa por la cabeza, o representar alguna cosa del mundo, de tu alrededor, que te quiere decir algo.

Sin embargo, pienso que la mejor forma de expresión es la del día a día, cuando cuentas algo a tu familia o amigos, representas una pequeña escena, haces reír o te hacen reír, dando besos y abrazos, bailando o cantado cualquier canción, sonriendo si te encuentras bien, o con una mirada triste si no es un buen día. Es imposible separar nuestra vida, el día a día, cada momento, de la expresión corporal, de la comunicación verbal y no verbal.

Es triste que el concepto de expresión corporal no se trabaje de una forma determinante, abarcando cualquier tipo de arte o movimiento, dentro de la etapa escolar, en casa, en la universidad, en cada actividad, aficiones, deporte... es decir, dentro de cualquier ámbito o contexto.
Dentro de la etapa universitaria, en el grado de Magisterio de Educación Primaria, en la asignatura de Formación Literaria, trabajamos la narración, la poesía, el ensayo y el teatro. Lo hicimos desde un aspecto emocional y expresivo, teníamos que percibir y apreciar aquellos elementos que provocaran en nosotros emociones, sensaciones o recuerdos. En teatro, elegimos una obra por grupo y tuvimos que representarla en clase, contemplando y expresando la ira, el amor o el odio de cada personaje. En poesía también tuvimos un gran trabajo expresivo por delante, ya que recitamos un poema conocido y creamos y recitamos otro propio. Fue un trabajo costoso, salir e intentar expresar tus sentimientos. Los gestos, la mirada, el énfasis, la entonación... eran elementos que teníamos que tener en cuenta a la hora de realizar una expresión efectiva. Se trataba de una comunicación y expresión verbal, pero el lenguaje no verbal tenía la misma importancia.
Poder descubrir e interpretar el estado y los sentimientos de una persona con el lenguaje corporal es algo maravilloso que deberíamos contemplar, ser conscientes del poder de la expresión y de lo importante que es trabajar en ello. Las personas nos decimos la gran parte de las cosas sin hablar, esta forma de comunicarnos existe y hay que saber apreciarla. La asignatura de Didáctica de las Actividades Físicas Expresivas nos ayudará a conseguirlo.