Es
mi primera vez, ponerme a pensar en mis experiencias dentro del mundo de la
expresión corporal. No he encontrado demasiadas durante 21 años de vida, es
algo curioso y a la vez triste, sobre todo después de haber experimentado las
primeras sesiones de esta asignatura en la universidad, ya que es ahora cuando
puedo empezar a apreciar y asimilar verdaderamente algunos conceptos
sobre el cuerpo, el movimiento y la comunicación.
Los
seres humanos tenemos un gran instrumento de expresión y comunicación, nuestro
cuerpo, es decir, el lenguaje corporal. El problema es que todavía no nos hemos
dado cuenta y no damos la importancia que realmente tiene. El movimiento, los
gestos, la postura, las manos, la mirada, el silencio... es la forma de
expresarnos más sincera, universal y verdadera. El lenguaje no verbal que
producimos es una forma de transmitir nuestros sentimientos, actitudes y sensaciones,
con el que desarrollamos la imaginación, la espontaneidad, la sensibilidad, la
creatividad, la confianza, la improvisación y el control corporal. Por todo
ello, dotar a los niños de la percepción de su propio cuerpo y el movimiento es
una tarea muy importante. Darles la oportunidad de conocerse, descubrir,
confiar, experimentar y manifestarse a través del cuerpo, permitiendo al niño
desarrollar todas sus capacidades.
Si
hablamos sobre diferentes tipos de expresión y comunicación, en mi vida
relacionaría y destacaría el deporte, la música y la pintura. No he tenido la
oportunidad de adentrarme en la danza ni el teatro, pero sí que he trabajado
musicales y pequeñas obras en mi etapa escolar. Fueron buenas experiencias pero
no las recuerdo como algo significativo en mi educación expresiva y
comunicativa.
Considero
la música como una de las mejores formas de expresarse y manifestarse.
Escuchar, sentir y crear música con sentimiento, para comunicarnos y transmitir
todo tipo de sensaciones y pensamientos. La música es arte, y es una forma de
expresión que pisa fuerte. Dentro de mi vida no he llegado a considerar la
música lo más importante, pero desde pequeña hasta hoy no dejo de seguir
aprendiendo con ella, cogiendo la guitarra para tocar y disfrutar con mis amigos, tocando
el piano, interiorizando cada nota o cada letra, sintiéndome identificada.
Por
otro lado, el deporte creo que es una forma de expresión en la que reflejas tu
estado de ánimo. El fútbol es una gran parte de mi vida, llevo jugando en
un equipo desde 2º de Primaria. Gracias a ello he conocido a mucha gente, he
aprendido mucho, y he experimentado muchas sensaciones. He llorado de tristeza
al ver que un sueño no se cumplía, y he llorado de alegría cuando el trabajo y
el esfuerzo daban su recompensa. Actos como celebrar un gol, compartirlo con el
equipo y con la afición, brindar el tanto o la victoria a tu familia, respetar
al contrario, mirar a tu alrededor y sentirte bien, saber observar y apreciar
cada jugada, comunicarte con tu compañera dentro del campo, es decir, una serie
de comportamientos expresivos para llevar a cabo la práctica de este deporte.
Tus gestos, tu movimiento, tu postura, tu imaginación y capacidad de reacción,
tomar decisiones, valorar tu trabajo y asimilar tus errores. Creo que
practicando deporte puedo exteriorizar y manifestar alegría, entusiasmo, coraje,
rabia, respeto, etcétera. todo ello mediante gestos y actitudes.
Por
último, la pintura es una forma de expresarme que considero más íntima. Coger
una hoja, empezar a dibujar y intentar reflejar aquello que se te pasa por la
cabeza, o representar alguna cosa del mundo, de tu alrededor, que te quiere
decir algo.
Sin
embargo, pienso que la mejor forma de expresión es la del día a día, cuando
cuentas algo a tu familia o amigos, representas una pequeña escena, haces reír
o te hacen reír, dando besos y abrazos, bailando o cantado cualquier canción, sonriendo
si te encuentras bien, o con una mirada triste si no es un buen día. Es imposible separar nuestra vida, el día a día, cada momento, de la expresión corporal, de la comunicación verbal y no verbal.
Es triste que el concepto
de expresión corporal no se trabaje de una forma determinante, abarcando
cualquier tipo de arte o movimiento, dentro de la etapa escolar, en casa, en la universidad, en
cada actividad, aficiones, deporte... es decir, dentro de cualquier ámbito o contexto.
Dentro de la etapa universitaria, en el grado de Magisterio de Educación
Primaria, en la asignatura de Formación Literaria, trabajamos la
narración, la poesía, el ensayo y el teatro. Lo hicimos desde un aspecto
emocional y expresivo, teníamos que percibir y apreciar aquellos elementos que
provocaran en nosotros emociones, sensaciones o recuerdos. En teatro, elegimos
una obra por grupo y tuvimos que representarla en clase, contemplando y
expresando la ira, el amor o el odio de cada personaje. En poesía también
tuvimos un gran trabajo expresivo por delante, ya que recitamos un poema
conocido y creamos y recitamos otro propio. Fue un trabajo costoso, salir e intentar
expresar tus sentimientos. Los gestos, la mirada, el énfasis, la entonación...
eran elementos que teníamos que tener en cuenta a la hora de realizar una
expresión efectiva. Se trataba de una comunicación y expresión verbal, pero el
lenguaje no verbal tenía la misma importancia.
Poder descubrir e interpretar el estado
y los sentimientos de una persona con el lenguaje corporal es
algo maravilloso que deberíamos contemplar, ser conscientes del poder de la
expresión y de lo importante que es trabajar en ello. Las personas nos decimos la gran parte de las cosas sin hablar, esta forma
de comunicarnos existe y hay que saber apreciarla. La asignatura de Didáctica de las Actividades Físicas Expresivas nos ayudará a conseguirlo.
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